Obras del escritor Domingo A. Bravo

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Estos textos profundizan en el aprendizaje y la divulgación de la lengua Quichua

¿Quiere usted aprender quichua?

En un librito que publiqué hace veinte años, al referirme a las dificultades con las que me enfrenté en mi condición de maestro rural de las áreas quichuistas de Santiago del Estero, decía: “Un pequeño manual del idioma quichua nos hubiera sido de extraordinario valor. No lo hay. Vaya pues la sugestión de que los maestros ya experimentados en esa lengua hagan un estudio sobre ella y confeccionen el manual que será tan útil al principiante”.

Cancionero quichua santiagueño

En cambio, el cancionero laico, de tema libre, la espontánea inspiración del trovador popular vuelca el rico venero de su alma. Sin cultura literaria crea sus canciones con un natural sentido de la belleza y una segura orientación del verso. Por eso sus composiciones, a pura estética intuitiva, tienen ritmo, a menudo rima y hasta algunas alcanzan una ajustada combinación métrica del verso. Sus temas son los que le sugiere el complejo mundo telúrico que lo rodea. El amor lo inspira, los animales le presentan motivos ya humorísticos o filosóficos, en tanto el paisaje, quizá por haber nacido y haberse criado dentro de él, poco hiere su imaginación. Al menos, así se manifiesta en el presente cancionero. La forma más abundante en nuestro cancionero es la copla, al punto que podemos decir que nuestro cantor quichua canta por coplas. Pocas veces desarrolla un tema de cierta extensión. Como el santiagueño tiene fama de buen guitarrero prefiere la copla, que se presta para cantar con guitarra.

Estado actual del quichua santiagueño

Los Certámenes literarios del Departamento de Letras, más allá de explicables vicisitudes, sirvieron –creo- para mostrar a dos destacados estudiosos de la lengua: Domingo A. Bravo y Federico E. Pais. Cada uno dentro de su ámbito particular, y de la diferente formación que tan claramente revelan sus obras.